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Entrada Pánico a Volar ? Capítulo 1


avion

Así comienza la historia

Tal vez Ud. no ha viajado nunca en avión y sin embargo la posibilidad de hacerlo lo aterroriza, tal vez Ud. siente un nudo en la garganta y se le oprime el estómago, al ver una película en la que aparecen aviones en vuelo, especialmente si se muestran escenas de tormentas o turbulencias.

Entonces Ud., que ha leído cuanto artículo sobre el tema cayó en sus manos, se repite que volar es algo antinatural para los seres humanos, que estamos hecho para caminar solo con los pies sobre la tierra, y no para desafiar la Ley de la Gravedad.

Pero tal vez no es ese el caso, tal vez Ud. ha volado en reiteradas ocasiones, probablemente con la ayuda de alguna píldora o de algún objeto tranquilizador de características cabalísticas o religiosas (¿la foto de algún ser querido , un rosario quizás?)

En algunos casos es posible que haya podido volar al hacerlo en compañía de alguna persona de su confianza. Su simpatía y su sociabilidad al viajar sólo ¿no esconden, quizás, su angustia y su búsqueda de algún acompañante tranquilizador?.

Tal vez incluso sea Ud. una de las personas que recuerden con añoranza una época de la vida en la que Ud. , ser privilegiado que podía movilizarse de un lado a otro de este ancho mundo sin la más minina aprensión, contemplaba con asombro y no sin cierto desdén a cualquier humano tembloroso que se le cruzase en el avión.

Hasta que sobrevino la catástrofe. Un día Ud. mismo ?aunque parezca increíble- empezó a sentir que las piernas le temblaban al subir a su avión. Ya hacía un par de días que venía con una extraña sensación de desasosiego y angustia, pero Ud. no le había prestado demasiada atención .

Los fuertes latidos de su corazón al llegar al aeropuerto lo sorprendieron, y se preguntó que le estaba pasando. No se reconocía a Ud. mismo, en esa forma de reaccionar.

Intentó tranquilizarse diciéndose que ya se le pasaría, pero fue en vano. No solo no se le ?pasó?, sino que el vuelo se convirtió en una verdadera tortura, ya que fueron horas durante las cuales Ud. experimentó un verdadero compendio de síntomas de angustia y de ansiedad, desde deseos irrefrenables de salir huyendo, hasta mareos y ahogos respiratorios, desde la absoluta certeza que estaba a punto de desmayarse, hasta una fuerte opresión en el pecho.

Varias veces en el transcurso de ese viaje Ud. estuvo a punto de pedir a los gritos que lo sacaran de allí y otras tantas veces lo acometió el impulso de estallar en llanto.

Sin embargo, lo más que se permitió hacer fue comunicar a la azafata, quién contempló comprensivamente la extrema palidez de su rostro, que no se sentía demasiado bien.

Es posible que entonces ella le haya ofrecido un vaso de agua, y se haya sentado junto a Ud., por un rato, induciéndole a practicar alguna técnica de respiración, pero sin suministrarle el calmante mágico que Ud. hubiera deseado..

Bueno, peor es nada y al menos este apoyo le permitió concluir el viaje con un mínimo de compostura, si bien su Yo maduro pareció desmoronarse y Ud. volvió a experimentar la lejana sensación de ser un niño o una niña dependiente de la atención, la decisión y la protección de algún adulto.

Fue un verdadero alivio dejar el aeropuerto de destino abrazado a su equipaje y sacudiéndose las sensaciones desagradables, de la misma manera que los perros se sacuden el agua después de un baño.

A partir de esa día, Ud. se despidió, si pudo, de los viajes en avión, y si no pudo despedirse de ellos, a causas de compromisos laborales, éstos se transformaron en el momento más indeseado de su vida.

Si Ud. es una persona voluntariosa y perseverante es posible que podamos encontrar en su haber algún episodio que en su fuero interno considere vergonzante – aunque quizás lo relate riendo-, en el que Ud. tiene que abandonar su asiento poco antes que el avión despegue, para volver al aeropuerto exigiendo que le bajen inmediatamente sus valijas.

En estos casos el personal de las terminales aéreas – justo es decirlo- suele mostrarse sumamente paciente y considerado, tratando incluso de ofrecerle otras alternativas de vuelo.

Pero ¿quién quiere volver a volar?, Ud. sólo quiere sentirse seguro sobre el suelo firme.

Cualquiera sea su caso es probable que encuentre Ud. en este compendio, algunas informaciones que le ayudarán a comprender su problemática, y algunas técnicas que le facilitarán, quizás y aunque esto por ahora no le parezca posible, que su próximo viaje en avión no sea una pesadilla.

Published inFobia a Volar

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